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Cuando ir a trabajar es también un factor de riesgo

El objetivo es integrar la movilidad en los planes de prevención de las empresas
28 de agosto de 2026 por
Cuando ir a trabajar es también un factor de riesgo
Redacción

Cada día, millones de personas utilizan la carretera para llegar a su puesto de trabajo, visitar clientes, repartir mercancías o desplazarse entre centros. Son trayectos tan cotidianos que apenas se perciben como una actividad de riesgo. Sin embargo, los accidentes de tráfico siguen siendo una de las principales causas de mortalidad laboral en España. La prevención ya no depende únicamente del comportamiento del conductor: empresas, administraciones, servicios de prevención, fabricantes y aseguradoras están llamadas a desempeñar un papel cada vez más activo para reducir una siniestralidad que continúa dejando cientos de víctimas cada año. En esa cadena de responsabilidades ocupa un lugar destacado el Perito de Seguros: su reconstrucción técnica del siniestro permite explicar no solo qué ocurrió, sino por qué ocurrió, identificando la multicausalidad que suele estar detrás de cada accidente laboral de tráfico. Un conocimiento que trasciende la simple indemnización del daño y que, analizado de forma agregada, se convierte en una valiosa herramienta preventiva para empresas, aseguradoras y administraciones.

Cuando se habla de prevención de riesgos laborales, lo primero que viene a la cabeza son cascos, arneses, maquinaria industrial o equipos de protección individual. Pero hay otro escenario donde miles de trabajadores pasan buena parte de su jornada y cuyo riesgo suele quedar en un segundo plano: la carretera. Y ahí no solo están los conductores profesionales. Comerciales, técnicos de mantenimiento, sanitarios, repartidores o, simplemente, empleados que acuden cada mañana a su centro de trabajo forman parte de una realidad mucho más amplia de lo que reflejan las estadísticas al uso.

Esa normalización del trayecto explica, precisamente, que la seguridad vial laboral haya ganado protagonismo en las políticas preventivas europeas, y por extensión en las españolas, en los últimos años. El objetivo ya no es solo reducir los accidentes en carretera con más normas de circulación o vehículos mejor equipados, sino meter la movilidad dentro de la propia gestión preventiva de las empresas. La Dirección General de Tráfico (DGT) lo resume con una frase que no deja lugar a dudas: la seguridad vial también se gestiona desde la empresa.

Ese cambio de enfoque supone pasar de responsabilizar exclusivamente al conductor, a analizar todos los factores que intervienen en un desplazamiento laboral: la organización del trabajo, los horarios, la presión por cumplir plazos, el mantenimiento de los vehículos, la planificación de rutas o la formación específica de quienes conducen por motivos profesionales.

La normalización del desplazamiento explica que la seguridad vial laboral haya adquirido un protagonismo creciente en las políticas preventivas europeas, y por consiguiente las españolas, durante los últimos años

Y no se trata de una cuestión menor. Según el ‘Informe de Accidentes Laborales de Tráfico 2024’ elaborado por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), aproximadamente uno de cada nueve accidentes laborales con baja está relacionado con la circulación. Pero el dato más preocupante aparece cuando se analizan los accidentes mortales: casi tres de cada diez fallecimientos laborales tienen origen en un siniestro en carretera. 

Estas cifras sitúan al tráfico como uno de los principales riesgos laborales de nuestro país y explican por qué la movilidad segura figura tanto en la ‘Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 del INSST, como en la ‘Estrategia de Seguridad Vial 2030’ impulsada por la DGT. 


Cinco datos que ayudan a entender la dimensión del problema

  • Uno de cada nueve accidentes laborales con baja está relacionado con un siniestro de tráfico.
  • Casi tres de cada diez accidentes laborales mortales tienen su origen en la circulación.
  • La mayoría de los accidentes laborales de tráfico corresponden a desplazamientos in itinere.
  • Los accidentes en misión, aunque menos numerosos, suelen presentar una mayor gravedad al afectar con frecuencia a trabajadores cuya actividad implica conducir durante buena parte de la jornada.
  • La Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo y la Estrategia de Seguridad Vial 2030 incorporan la movilidad segura como una línea prioritaria de actuación. 


Un problema que empieza​ antes de arrancar el motor

Durante años, investigar un accidente de tráfico significaba mirar tres factores clásicos: conductor, vehículo y vía. Pero cuando el desplazamiento forma parte del trabajo, entra en juego un cuarto elemento que cada vez pesa más: la organización laboral.

La fatiga acumulada, las jornadas que se alargan más de la cuenta, la presión por llegar a tiempo, encadenar desplazamientos entre varios centros de trabajo o simplemente contestar una llamada mientras se conduce son factores que disparan la exposición al riesgo, aunque casi nunca queden reflejados en el atestado policial.

En este sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) viene insistiendo desde hace años en que los accidentes de tráfico relacionados con el trabajo no pueden analizarse únicamente como un problema de circulación, sino también como un fenómeno vinculado a la gestión preventiva de las empresas y a las condiciones laborales. 

La propia DGT recuerda que la movilidad laboral debe abordarse mediante el denominado Sistema Seguro, un modelo que distribuye la responsabilidad entre todos los actores implicados y que actúa sobre cuatro ámbitos fundamentales: las personas, los vehículos, las infraestructuras y la organización del trabajo.


Este planteamiento supone un cambio muy relevante respecto a décadas anteriores. Durante mucho tiempo, la prevención se limitó casi por completo a campañas para modificar el comportamiento del conductor. Ahora se reconoce algo que parece obvio pero que ha costado asumir: muchas de las decisiones que afectan a la seguridad vial laboral se toman mucho antes de que el trabajador se siente al volante.

Planificar bien una ruta, evitar viajes que no hacen falta, mover los horarios para esquivar la hora punta, apostar por el teletrabajo cuando se pueda o mantener la flota en condiciones puede reducir el riesgo tanto como cualquier campaña sobre velocidad o distracciones. A veces la medida más eficaz ni siquiera pasa por el volante.

Reducir la siniestralidad laboral no consiste únicamente en mejorar la conducción, sino también en replantear cómo se organiza la movilidad dentro de las empresas

El trayecto cotidiano que concentra buena parte del riesgo

Para la mayoría de los trabajadores, el trayecto diario es pura rutina. Se hace casi en piloto automático, siempre por el mismo camino y, muchas veces, con el reloj apretando. Esa familiaridad, lejos de proteger, puede jugar en contra: relaja la atención y hace que el peligro se perciba menos.

Los datos del INSST lo confirman: la mayoría de los accidentes laborales de tráfico con baja ocurren precisamente en el trayecto entre casa y el trabajo, los llamados accidentes in itinere. Los que suceden durante la propia jornada, en misión, son menos frecuentes, pero suelen ser más graves. No es raro: afectan sobre todo a conductores profesionales o a trabajadores que pasan buena parte del día pegados al volante.

La diferencia entre ambos tipos de siniestro importa, y mucho, de cara a la prevención. El in itinere está marcado por la congestión, las prisas o el hecho de que miles de trabajadores salen y entran a la misma hora. El accidente en misión suma otras variables propias de la actividad de la empresa: rutas demasiado largas, presión comercial, jornadas que se eternizan, horas seguidas al volante o un uso intensivo del vehículo.

La DGT insiste en que ambos escenarios piden medidas distintas. Reducir la siniestralidad laboral no pasa solo por conducir mejor, sino por replantear cómo se organiza la movilidad dentro de la empresa.

No es casualidad que la movilidad segura aparezca cada vez más dentro de los planes de prevención de riesgos laborales. La carretera se ha convertido, de facto, en uno de los centros de trabajo más extensos que existen, y también en uno de los más difíciles de controlar.

Esta es la primera entrega del reportaje dedicado a la seguridad vial en el entorno laboral. Accede a la segunda parte.