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Peritaciones urgentes: estar presentes cuando más se necesita

Tribuna de Fernando Muñoz Echeverría

Fernando Muñoz, Perito de Seguros IRD NLAE, CEO de Cepetec y expresidente de APCAS.

Cuando se produce un siniestro, lo primero que aparece no suele ser una cifra, un expediente o una cobertura. Lo primero es la preocupación. Quien ha sufrido un incendio, una inundación, un robo o una avería importante necesita entender qué ha pasado, qué debe hacer y quién puede ayudarle a ordenar una situación inesperada.

En ese contexto, la peritación urgente tiene un valor que va mucho más allá de la rapidez. Llegar pronto es importante, pero no basta. Lo verdaderamente relevante es llegar a tiempo, con criterio, con capacidad de escucha y con una visión clara de lo que conviene hacer en esos primeros momentos.

Desde el punto de vista técnico, una actuación temprana permite recoger información de primera mano, documentar los daños antes de que cambien las circunstancias y orientar las medidas necesarias para evitar que el problema aumente. En muchos siniestros, las primeras decisiones son decisivas: proteger una zona afectada, evitar nuevas filtraciones, desconectar una instalación, iniciar un secado o coordinar una reparación provisional puede marcar una diferencia importante en el coste final y en la duración del proceso.

También ayuda a que todos los implicados trabajen en la misma dirección. Aseguradora, mediador, reparadores, técnicos, empresas de asistencia y asegurado necesitan información clara y ordenada. Cuando esa coordinación existe desde el principio, se reducen los malentendidos, se evitan actuaciones duplicadas y el siniestro avanza con mayor fluidez.

"Quizá una de las aportaciones más relevantes del perito urgente es que ayuda a desactivar incertidumbres. Y la incertidumbre, en la gestión de un siniestro, es muchas veces el primer paso hacia la conflictividad"

Pero quizá una de las aportaciones más relevantes del perito urgente es que ayuda a desactivar incertidumbres. Y la incertidumbre, en la gestión de un siniestro, es muchas veces el primer paso hacia la conflictividad. Cuando nadie sabe con claridad qué ha ocurrido, qué daños están relacionados, qué medidas son razonables o cuál será el siguiente paso, aparecen la desconfianza, la impaciencia y las interpretaciones contradictorias. Una explicación serena, una primera valoración prudente y una hoja de ruta comprensible no resuelven por sí solas el siniestro, pero sí reducen tensión y evitan muchos problemas posteriores.

Además, no debe olvidarse la experiencia de la persona que está al otro lado. Para el asegurado, el siniestro no es un trámite. Es una interrupción de su vivienda, de su negocio o de su actividad diaria. Por eso, una actuación pericial temprana, cercana y profesional puede aportar algo especialmente valioso: sensación de acompañamiento.

"La peritación urgente tiene verdadero valor cuando permite obtener información fiable desde el inicio, evitar problemas aguas abajo en el proceso de solución y, sobre todo, lograr que los implicados se sientan informados y atendidos"

El perito no solo observa, fotografía y valora. También escucha, explica, orienta y ayuda a poner orden. En esos primeros momentos, su presencia puede transmitir que la aseguradora está actuando y que el asegurado no está solo ante el problema.

Por eso, la peritación urgente tiene verdadero valor cuando permite obtener información fiable desde el inicio, evitar problemas aguas abajo en el proceso de solución y, sobre todo, lograr que los implicados se sientan informados y atendidos por quien, en esos momentos de crisis, nos guste o no, representa a la aseguradora.

Al final, los peritos hacemos muchas cosas, en general poco valoradas, entre ellas peritaciones urgentes que no consisten en llegar antes. Consisten en estar presentes cuando más se necesita.


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