
¿Es el recambio ecológico lo mismo que el de desguace? Un sketch televisivo mítico de Martes y 13 en un supermercado con un detergente, nos legó una frase inolvidable: «Es igual, pero no es lo mismo»
El recambio ecológico emerge para sumarse a la reparación como un complemento al recambio original y alternativo. Sí, sale de un CAT, pero en realidad su fuente es cualquiera de los 700.000 coches que “mueren” cada año en nuestro país.
Todo esto permite muchas cosas. Por un lado, salvar pérdidas totales, logrando que haya reparaciones que en ese caso sí estén por debajo del valor venal del vehículo, de modo que éste vuelve a circular. Y, por extensión, además de que el taller factura una reparación que de otro modo no se hubiese realizado (incluyendo a su vez piezas OEM o IAM), se hace verdaderamente patente el valor que aporta el perito en la toma de decisiones y negociación, en definitiva, se salvan pólizas en una situación especialmente crítica.
¿Dónde puede impactar?
El recambio ecológico está llamado a jugar un papel fundamental para salvar el escollo del recambio ya descatalogado por los fabricantes, especialmente en los casos en el que no haya equivalente en IAM.
También puede ser la única posibilidad viable para poder reparar ese vehículo, ya que hay multitud de referencias que no es posible conseguir de otro modo, ni a través del fabricante ni a través del recambio IAM, ya sea porque hay pocos modelos comercializados de ese vehículo o porque apenas resulta económicamente viable mantener todas las referencias en producción. Pensemos en esos más de cinco millones de coches que se compraron en su día en pesetas y que aún circulan por nuestras carreteras. Y qué decir de las marcas que ya no se comercializan, pero que aún mantienen vehículos en el parque (Saab, Infiniti, Chevrolet o Chrysler, entre otros).
En última instancia, para casos en lo que temporalmente no hay stock de referencias concretas, el recambio ecológico puede evitar costosas paralizaciones y el daño reputacional que esto conlleva para todos los actores (fabricante, taller y hasta compañía de seguros en caso de que haya derivado la reparación a uno de sus talleres de confianza).
Dentro de la labor de tasación del perito, en un solo clic puede cruzar los distintos tipos de recambio y saber si esa reparación puede ser viable, al estar por debajo del valor del vehículo, sin esperar días para recibir esa información o tener que buscar manualmente en decenas de webs
¿Y para el perito?
Ahora bien, visto el impacto en el taller o en la aseguradora, ¿qué pasa con otra parte importante del proceso como es el perito? Pues bien, el principal mensaje para este gremio es contundente: llevar la iniciativa en la negociación y conocer el precio máximo a abonar por esas piezas. Dentro de su labor de tasación, en un solo clic puede cruzar los distintos tipos de recambio y saber si esa reparación puede ser viable, al estar por debajo del valor del vehículo, sin esperar días para recibir esa información o tener que buscar manualmente en decenas de webs.
Y lo hace además desde la garantía que ofrece la digitalización de todo ese proceso, de modo que es una pieza trazable, perfectamente identificada y certificada para su uso en una segunda vida.
Ojo, nadie pretende que el perito se convierta en un prescriptor del recambio ecológico, simplemente le estamos ayudando en su labor, le estamos aportando más herramientas para su trabajo…En definitiva, enriquecemos el proceso y el perito incorporará todo aquello que le haga la vida más fácil.
De hecho, vemos que el perito recibe con normalidad la irrupción de este recambio ecológico, en absoluto lo percibe como algo extraño. Sus dudas, expresadas directamente a Solera en las múltiples reuniones que tenemos con ellos, son más bien de carácter «logístico»: ¿Están incluidos los gastos de envío? ¿Hay disponibilidad real? ¿Tiene garantía? Y la respuesta en todos los casos es sí.
Así de fácil, así de simple. El recambio ecológico suma.



